Ciudad de México.— La conferencia matutina de este martes en Palacio Nacional tuvo un giro inesperado y profundamente emotivo cuando las voces infantiles tomaron el micrófono y transformaron el Salón Tesorería en un espacio de diálogo, sonrisas y preguntas nacidas desde la curiosidad más genuina, en el marco de la celebración del Día de Reyes.
Lejos del tono habitual, la presidenta Claudia Sheinbaum escuchó atentamente a niñas y niños que, entre risas y miradas tímidas, compartieron inquietudes y mensajes cargados de ternura. La mandataria incluso bromeó sobre la energía de los pequeños, reconociendo que aquel encuentro no se parecía a ninguna conferencia tradicional.
Julián abrió la ronda de participaciones con una pregunta sencilla pero significativa: ¿qué mensaje tenía la presidenta para las niñas y los niños ante el regreso a clases? Sheinbaum respondió recordando el anuncio de una beca para útiles y uniformes escolares, dirigida a madres, padres y estudiantes, y aprovechó para subrayar la importancia de crecer con alegría, afecto y tiempo para jugar.
El momento más sensible llegó cuando Ivana, con voz firme, lanzó una pregunta que tocó fibras: “¿Por qué quitaste los dulces de las escuelas?” La presidenta hizo una pausa y respondió con honestidad, explicando que la decisión busca cuidar la salud de las infancias, ya que el consumo excesivo de azúcar está relacionado con enfermedades como la diabetes y la hipertensión. Aclaró que no se trata de prohibir los dulces en casa, sino de fomentar hábitos más saludables dentro de las escuelas.
Manuel, otro de los pequeños participantes, pidió un mensaje especial por el Día de Reyes. La respuesta fue breve, pero cargada de afecto: un recordatorio de que el gobierno piensa en las niñas y los niños como el centro de sus acciones.
Durante el diálogo, Sheinbaum también destacó programas enfocados en la niñez, como los desayunos escolares, la estrategia Vive Saludable, Vive Feliz y el fortalecimiento de políticas en educación y salud. Incluso adelantó proyectos para crear espacios deportivos seguros, entre ellos canchas de fútbol rumbo al próximo Mundial.
Así, entre preguntas inocentes y respuestas sinceras, la mañanera se convirtió por unos minutos en un reflejo de lo que la infancia representa: curiosidad, sensibilidad y la capacidad de hacer las preguntas que realmente importan.




