Tomado de Staff Sergio Valle.mx
La politóloga y exconsejera presidenta del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), María Marván Laborde, alertó que la reforma electoral en discusión podría generar un escenario “imposible de operar” para las elecciones de 2027, además de debilitar el pluralismo político y concentrar el poder en un solo bloque, de aprobarse con las propuestas y modificaciones que han trascendido.
En entrevista con Nuestras Noticias, conducido por Sergio Valle, la también académica señaló que, aunque aún no se conoce el proyecto final, los planteamientos que se han difundido extraoficialmente confirman una tendencia preocupante: impulsar cambios estructurales sin consenso con la oposición y con el objetivo de reducir la diversidad política en el país.
Uno de los puntos que mayor inquietud le genera a la ex consejera electoral es la eventual desaparición de los organismos públicos locales electorales (OPLES). Marván advirtió que funciones clave como el registro de candidaturas y la resolución de controversias entre partidos tendrían que concentrarse en el Instituto Nacional Electoral (INE), lo que provocaría cuellos de botella y una sobrecarga operativa en una autoridad centralizada.
A su juicio, el ahorro económico que se promete con esta medida sería marginal frente al riesgo de fallas graves en la organización de los procesos electorales.
También cuestionó la intención de realizar en una sola jornada las elecciones federales, locales, judiciales y una posible revocación de mandato presidencial, lo que implicaría el uso de múltiples boletas y conteos simultáneos.
“Se está construyendo un sistema electoral barroco, excesivamente complejo, que puede volverse inmanejable tanto para los funcionarios de casilla como para las autoridades”, advirtió.
Marván recordó que, desde 1964, las reformas electorales en México habían sido resultado de acuerdos entre las distintas fuerzas políticas, lo que dotaba de legitimidad a las reglas del juego democrático. En contraste, afirmó que el proceso actual muestra una falta de voluntad para incluir a las oposiciones, lo que representa un retroceso significativo.
“Se puede vivir sin democracia —comentó—, pero la pregunta es si eso es lo que queremos para México”.
Finalmente, llamó a reflexionar sobre el desgaste deliberado de la democracia y de las instituciones electorales, al subrayar que debilitar el financiamiento público a los partidos abre la puerta a la injerencia de intereses privados e incluso del crimen organizado en las elecciones.
