TOMADO DE LA JORNADA
Urda. España sufrió su segundo accidente mortal de tren de alta velocidad este año cuando un tren chocó el miércoles contra la parte trasera de otro tren detenido en la vía, haciendo trizas vagones y causando la muerte de al menos 68 personas.
La oficina del gobierno central para Castilla-La Mancha confirmó el número de muertos y dijo que otras 58 personas necesitaron tratamiento en hospital. Los equipos de rescate continúan buscando entre los restos a sobrevivientes y cuerpos.
Apenas en enero, hubo otro choque entre trenes de alta velocidad en el sur de España.
El operador del sistema ferroviario de España, ADIF, declaró que el choque ocurrió el miércoles por la mañana en la provincia de Toledo. El accidente fue entre dos trenes de alta velocidad que transportaban a cientos de pasajeros y se dirigían en la misma dirección desde Madrid hacia Sevilla, en el suroeste de España.
Un tren, operado por la empresa estatal española RENFE, embistió la parte trasera del otro tren, propiedad de la compañía ferroviaria privada IRYO, que se había detenido, sacando dos de sus vagones de la vía en una zona rural entre dos localidades.
David Gómez, es un albañil que estaba trabajando con su hermano y otro colega, cuando escucharon el choque y corrieron a ayudar, dijo al periódico El País.
“La gente estaba intentando salir por las ventanas (…) hemos cortado unas vallas para poder acceder a la zona y hemos estado curando a las personas con los botiquines que traíamos”, señaló. “Al intentar sacar a una joven, había un trozo de pierna”.
El servicio ferroviario fue suspendido entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía.
Hasta este año, no había habido ningún percance mortal en las líneas de alta velocidad de España desde que la red se abrió en 1992. Era una fuente de orgullo nacional.
El ministro de Transporte de España, Óscar Puente, afirmó que el accidente fue causado por lo que calificó como la orden de un centro de mando después de que fallara un sistema de seguridad. Indicó que los maquinistas no tuvieron la culpa.
Puente explicó que a las 8:30 de la mañana el sistema de seguridad en un tramo de 63 kilómetros (39 millas) dejó de funcionar debido a una avería informática, lo que paralizó todos los trenes en ese tramo. Pero el centro de mando ordenó al tren de RENFE reanudar la marcha sin restricciones de velocidad, y terminó colisionando con el tren de IRYO, que estaba detenido, a las 8:53 de la mañana
Puente sostuvo que nunca se debió ordenar al tren que volviera a moverse, ya que seguía activa en la señal de alto. Y, en caso de hacerlo, al menos se le debería haber indicado que avanzara a velocidad reducida.
Puente señaló que aún estaban estudiando la información para determinar a qué velocidad circulaba el tren, pero que podría haber ido a 200 km/h (124 mph) en ese tramo de vía.
Puente enfatizó que no estaba atribuyendo responsabilidades a nadie, sino solo exponiendo los hechos.
El suceso, que ocurrió en un tramo llano rodeado de olivares entre las localidades de Urda y Los Yébenes, dejó un vagón hecho trizas en pedazos de metal y otro material, esparciendo escombros por una pendiente de grava.
La ministra de Sanidad, Mónica García, dijo a TVE que los equipos de emergencia se estaban centrando en rescatar a sobrevivientes y cuerpos de los dos vagones más dañados. Dijo que los heridos están siendo trasladados a distintos hospitales de la zona.
“Fue un impacto a alta velocidad, así que esperamos que esto sea una tragedia”, manifestó García.
El pasajero Ignacio Relaño viajaba en el tren de RENFE. Dijo a la televisora estatal TVE que el tren se detuvo momentáneamente en la línea antes de volver a arrancar y luego chocó contra el IRYO. Comentó que sintieron que el tren desaceleraba bruscamente y luego el impacto. “Me golpeé la nariz, todo salió volando, equipaje, teléfonos móviles. Todo tembló”.
Otra pasajera relató a la radio Cadena Ser cómo sintió que el tren frenó de golpe y fue lanzada hacia adelante en su asiento, rompiendo la pequeña mesa frente a ella. Dijo que vio partes de cuerpos y personas atrapadas cubiertas de sangre.
Esther Padilla, portavoz del gobierno regional de Castilla-La Mancha, informó que había 397 pasajeros en el tren de RENFE y 147 en el tren de IRYO.
Trenes de esas dos compañías también estuvieron involucrados en otro choque mortal en enero.
IRYO, una empresa de propiedad italiana, explicó en un comunicado que ha “activado sus protocolos de seguridad y está colaborando estrechamente con las autoridades”.
El alcalde de la cercana localidad de Urda, Manuel Galán, dijo a la televisora estatal TVE que las autoridades de protección civil habían pedido a su ayuntamiento que preparara un pabellón deportivo para atender a los pasajeros heridos.
Una brigada militar fue desplegada para ayudar a los servicios de emergencia, bomberos y policía. Ambulancias y helicópteros médicos hicieron viajes de ida y vuelta al lugar, mientras que los sobrevivientes ilesos fueron subidos a autobuses.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, canceló su agenda para centrarse en el choque. En un mensaje en X, se mostró “consternado ante el grave accidente ferroviario en Toledo”.
“Los servicios de emergencia están trabajando sobre el terreno para atender a las personas afectadas”, escribió Sánchez, quien enfrenta unas elecciones generales el próximo mes. “Mi cariño, solidaridad y apoyo a todas las víctimas y sus familias”.
Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, señalaron en un breve comunicado en X que estaban siguiendo las noticias del accidente.
“Estamos conmovidos y preocupados por el accidente ferroviario en Urda (Toledo)”, afirmó la pareja real. “Acompañamos en su tristeza a las familias y seres queridos de los fallecidos y enviamos nuestro cariño a los heridos y personas afectadas”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo: “Mi corazón está con las familias y seres queridos de las víctimas. Hoy, Europa llora con ustedes”.
La federación española de fútbol pospuso los 24 partidos de la Copa del Rey programados para el miércoles.
Los restos del choque del miércoles recordaron a muchos las secuelas de otra colisión de trenes en enero, cuando 46 personas murieron en el sur de España cuando un tren de IRYO se salió de la vía y chocó contra un tren de RENFE que venía en sentido contrario. Eso hizo que los dos primeros vagones del tren impactado se precipitaran por una pendiente de cuatro metros (13 pies).
Ese choque fue el más mortífero en España desde un accidente en 2013 que mató a 80 personas.
El incidente de enero sacudió la confianza en el extenso servicio ferroviario de alta velocidad del país europeo.
En las últimas décadas, España ha invertido mucho en la alta velocidad ferroviaria —que el sindicato ferroviario del país define como vías para trenes que van a 250 kph (155 mph) y más—, convirtiéndola en un líder mundial.
España ha tendido unos 3.900 kilómetros (2.400 millas) de esas vías a lo largo de más de tres décadas para sus 49 millones de residentes. Solo China, con 45.000 kilómetros (28.000 millas) para sus 1.400 millones de habitantes, tiene más vías de alta velocidad, según la Unión Internacional de Ferrocarriles.
Solo recientemente España abrió su red ferroviaria a empresas privadas para competir contra RENFE. IRYO comenzó a operar en España en 2022.
Un portavoz del sindicato de trabajadores ferroviarios de España, Joan Rodríguez, sostuvo que el aumento del tráfico traído por la privatización ha puesto una presión adicional sobre la infraestructura ferroviaria.
VER NOTA EN:
