Caborca, Sonora (21 de noviembre de 2025) — Tras 17 meses de incertidumbre, la Fiscalía General de Justicia de Sonora ha confirmado que restos hallados en una zona desértica de Caborca corresponden a Sergio y Ramiro Góngora Romero, los hermanos desaparecidos desde junio de 2024. Este desenlace reabre no solo el dolor de su familia, sino también la exigencia de respuestas ante la violencia que azota la región.
Recuento del caso
- Sergio, anestesiólogo jubilado, de aproximadamente 72 años, y Ramiro, licenciado en Administración de 82, desaparecieron la noche del 18 de junio de 2024 en su rancho “El Cúmaro”, ubicado entre los ejidos El Plomo y El Ejemplo, en la zona limítrofe de Caborca y Altar.
- Al día siguiente, un vecino que iba a ayudar con el cercado de un represo, reportó ver que la casa del rancho estaba “prácticamente en llamas” y que no había rastro del auto de Sergio en la propiedad. La familia presentó la denuncia ante la Fiscalía al día 22 de junio.
- Según los parientes, los Góngora siempre fueron trabajadores honestos, sin vínculos criminales. La Comisión de Búsqueda de Personas de Sonora emitió fichas para localizarlos y desde distintos frentes se desplegaron operativos con participación de Guardia Nacional, la Agencia Ministerial de Investigación Criminal y la Sedena.
- Sergio era descrito como de tez blanca, cabello cano y liso, con señas particulares como dientes desgastados y cicatriz abdominal por cirugía. Ramiro, de complexión más delgada, tenía tatuado una calavera en el hombro derecho.
- El caso enmarcó un problema más amplio: como lo denuncian ganaderos de la región, la inseguridad y el hostigamiento del crimen organizado amenazan cada vez más a quienes viven en ranchos aislados.
- Un año después, el hallazgo
- El 15 de octubre de 2025, familiares acompañados por personal municipal y militar regresaron al desierto donde habían desaparecido los hermanos. Ahí detectaron prendas calcinadas (como overol y camisas), casquillos percutidos y restos óseos dispersos al aire libre.
- Las evidencias fueron recolectadas por peritos, enviadas al laboratorio de Medicina Legal y sometidas a pruebas de ADN y concluyeron que los restos pertenecen efectivamente a Sergio y Ramiro Góngora Romero.
- Con este hallazgo, se reabre una investigación penal para determinar las causas de su desaparición y muerte, así como para establecer quiénes son los responsables.
- Este caso no solo deja un trágico cierre para la familia Góngora, una más en Sonora que vive esta dolorosa experiencia, este hallazgo reaviva el debate sobre la violencia contra ganaderos y la necesidad de reforzar la protección en territorios en la sierra donde operan grupos delictivos.




