José Luis Rubio Pino, director general del Corporativo Rubio Pino e Hijos, aseguró que Rubio Pharma se encuentra completamente deslindado de las investigaciones relacionadas con la comercialización de productos vitaminados y sostuvo que corresponde a las autoridades determinar cualquier responsabilidad pendiente.
En declaraciones a medios, rechazó además tener algún vínculo actual con el médico involucrado en el caso y afirmó que su empresa puede ser revisada directamente por la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios de Sonora (Coesprisson).
“Mira, el único que ha continuado con eso, y le voy a decir, no, así, dicen por ahí, que yo estoy protegiendo al médico. No tengo ningún contacto, ok, yo estoy liberado por completo, mi negocio está trabajando”, declaró.
El empresario explicó que, durante los últimos cuatro años, el médico habría adquirido medicamentos de su negocio por un monto máximo de 484 mil pesos. Añadió que la última compra ocurrió en marzo y consistió en 10 cajas de distintos productos, cada una con 10 ampolletas.
A partir de esos datos, consideró que la investigación debería ampliar su alcance para determinar quiénes más pudieron haber suministrado productos al médico, al señalar que este contaba con otros proveedores.
Rubio Pino también cuestionó el impacto que tuvo la difusión nacional del caso sobre la imagen de su empresa y la del doctor Rubio.
“Me hizo daño, me afectó en mis ventas, me afectó en mi imagen, y eso no se va, no se va”, manifestó.
El empresario evitó señalar responsables y sostuvo que serán la Fiscalía y Coesprisson las instancias encargadas de continuar con las indagatorias.
“Yo ya no puedo opinar, ya estoy completamente libre”, afirmó.
Aprovechó para destacar sus actividades empresariales en el sector minero y anunció la realización de un congreso en octubre, al que, dijo, acudirán compañías mineras, fondos de inversión y empresas de infraestructura de Canadá y otros países.
Finalmente, reiteró que no considera tener alguna responsabilidad económica pendiente derivada del caso: “No tengo por qué pagar absolutamente nada”.
