La definición del gobernador o gobernadora interina de Sinaloa permanece en pausa luego de que el Congreso estatal suspendiera, sin nueva fecha, la sesión extraordinaria en la que se discutiría el relevo de Rubén Rocha Moya.
En entrevista con Nuestras Noticias, el periodista sinaloense Juan Ordorica explicó que detrás de la suspensión persisten los “jaloneos” entre distintos grupos políticos.
Por un lado, señaló, existen sectores que buscan impulsar a una persona cercana al actual gobernador; por otro, hay quienes promueven un perfil proveniente de la Ciudad de México, como Julio Berdegué, con respaldo de sectores empresariales y sociales.
Consideró que, independientemente de quién llegue al cargo, será difícil que pueda resolver en poco más de un año la crisis de violencia, empleo e inversión que enfrenta el estado.
“Viene, única y exclusivamente la persona que sea, viene a operar la elección del próximo año”, sostuvo el periodista, al considerar que esa sería la principal misión del próximo mandatario interino.
Una crisis que va más allá de la violencia
De acuerdo con Ordorica, la situación ya provocó efectos profundos en la vida cotidiana de los sinaloenses. Señaló que desde el inicio de la guerra se han perdido entre 22 mil y 23 mil empleos, mientras que la violencia también comienza a impactar con mayor fuerza a municipios del sur del estado.
Pero, a su juicio, el daño más difícil de revertir es la pérdida de confianza entre ciudadanos.
“Se rompió toda nuestra estructura social”, afirmó, al explicar que muchas personas han reducido sus círculos sociales y sus desplazamientos cotidianos debido a la incertidumbre.
El periodista destacó, sin embargo, un cambio en la percepción social. Mientras al principio algunos sectores pedían recuperar la paz que existía antes del conflicto, ahora comienza a tomar fuerza la idea de construir una realidad distinta.
“Ya no estamos buscando la paz narca, ya queremos reconstruir una paz nueva”, señaló.
Recuperar esa confianza, dijo, requerirá años y un proceso que vaya más allá del cambio de gobernador.
“Se necesitaría un nuevo contrato social”, planteó, al considerar que ni el próximo gobierno estatal ni la Federación podrán solucionar por sí solos una crisis que, aseguró, ha transformado profundamente la sociedad sinaloense.
Sobre Rocha Moya, concluyó que su regreso al cargo y posterior solicitud de licencia representaron una apuesta política que no tuvo el resultado esperado, pero advirtió que el mandatario no renunció y, legalmente, podría volver a solicitar su reincorporación después del plazo correspondiente.
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