33 C
Nogales
35.8 C
Ciudad Obregón
31.1 C
Cananea
37.9 C
Hermosillo
spot_img

Escuelas de Tiempo Completo reducían delincuencia juvenil y cerraban brecha educativa, revela estudio

  • Menos horas en la escuela, más riesgo y delitos en las calles: estudio alerta sobre el impacto social de cancelar este modelo

La eliminación del programa de Escuelas de Tiempo Completo, durante el sexenio anterior, pudo tener consecuencias que van más allá del ámbito educativo.

De acuerdo con una investigación desarrollada por especialistas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), este modelo escolar contribuía a reducir aproximadamente en 12% la participación de adolescentes en delitos patrimoniales, además de generar beneficios en el aprendizaje y en la economía de las familias.

En entrevista en el noticiero Nuestras Noticias Sonora, conducido por Sergio Valle, el investigador Francisco Cabrera Hernández, coordinador de esta investigación, explicó que el estudio analizó la relación entre la ampliación de la jornada escolar y los índices de delincuencia en distintos municipios del país.

A través de cinco años, indicó, la exposición a una escuela de tiempo completo la brecha entre niños más aventajados se cerraba con niños de contextos más pobres o vulnerables. El programa genera que las mujeres salieran más a trabajar y eso aumentaba los recursos familiares.

La investigación evaluó información correspondiente al periodo comprendido entre 2007 y 2018, etapa en la que las Escuelas de Tiempo Completo operaban con jornadas ampliadas de hasta ocho horas, complementadas con actividades académicas, culturales, deportivas y servicios de alimentación. El programa se eliminó el 2019, dijo, pero ya en ese año empezó a recibir menos recursos

Cabrera Hernández indicó que el 41% de los delitos son cometidos por jóvenes de entre 12 y 17 años, una etapa en la que todavía cursan la secundaria. Según los hallazgos, en los municipios con mayor vulnerabilidad social la incidencia de robos cometidos por adolescentes registró reducciones importantes y ya medidas.

El análisis sostiene que la ampliación de horarios escolares funcionaba como una estrategia de prevención social del delito más efectiva que otros programas enfocados únicamente en campañas informativas o acciones preventivas aisladas.

Los resultados mostraron que la permanencia de niñas, niños y adolescentes durante más tiempo en las escuelas tenía efectos directos en la disminución de ciertos delitos, particularmente los robos cometidos por jóvenes.

“Lo que encontramos es que sí, sobre todo en adolescentes, al estar más tiempo en la escuela, en un ambiente protegido, se exponen menos a la calle, a influencias negativas, y lo que resulta en una caída en robo común de aproximadamente el 12%”, precisó. 

Además, los adolescentes permanecían en un entorno supervisado y seguro durante más horas del día, lo que reducía su exposición a situaciones de riesgo y a contextos asociados con conductas delictivas, señaló el especialista.

Adicional al impacto en seguridad pública, el estudio encontró efectos positivos en el desempeño escolar. Cabrera Hernández destacó que la permanencia prolongada en este modelo permitía reducir brechas educativas entre estudiantes de distintos contextos socioeconómicos, favoreciendo mejores niveles de aprendizaje entre quienes provenían de hogares con mayores carencias.

La investigación también documentó beneficios para las familias. La existencia de jornadas extendidas facilitaba una mayor incorporación de madres y abuelas al mercado laboral al contar con espacios seguros para la atención de niñas, niños y adolescentes durante gran parte del día.

Se cancelaron supuestamente por caras y resulta que cuesta más un reo, dice

Respecto a la desaparición del programa, el investigador consideró que la decisión respondió principalmente a razones presupuestales. Sin embargo, señaló que los recursos destinados a las Escuelas de Tiempo Completo representaban una inversión relativamente baja frente a los costos económicos y sociales asociados a la delincuencia y al sistema penitenciario.

“Se decía y fue totalmente erróneo que eran caras, se decía que eran muy caras y el razonamiento es que una escuela de tiempo completo típica costaba aproximadamente 200 mil pesos al año, eso es lo que cuesta mantener a un preso al año”, puntualizó. Entonces no solo no eran caras, sino que eran una gran inversión, apuntó.

Concluyó planteando que este esquema generaba beneficios simultáneos en educación, seguridad pública, equidad social y participación laboral femenina, por lo que consideran relevante retomar la discusión sobre políticas públicas que fortalezcan la permanencia de los estudiantes en espacios educativos seguros y de calidad.

Redacción Oralia Acosta G. con base en entrevista realizada por Sergio Valle

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

3,912SeguidoresSeguir
21,400SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -spot_img

Latest Articles